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7 Consejos para Sobrevivir a las Rabietas

consejos para sobrevivir a las rabietas

He tenido dos hijos que realmente me han dado pocos problemas en cuanto a rabietas, yo no había vivido esa experiencia de que tu hijo se tire al suelo en medio del supermercado a gritar como un poseso porque quiere algo… en serio que me quedaba un poco descolocada y pensaba -Ainsss, ¡no sé como le consienten eso!- ¡¡Qué ingenua!! La vida me deparaba una sorpresa por bocas, porque lo tengo claro, es un castigo porque cada vez que, en vez de ponerme de parte de la pobre madre/padre que estaba para darle los siete males, pensaba en la pobre niña/niño.

Vino al mundo mi hija Valeria, que es un amor y un encanto, que ha llenado nuestra casa de color de rosa (literalmente); pero que tiene un genio que no hay quien la soporte ¡para qué os voy a mentir! La primera vez que se tiró al suelo como si le estuviera dando un ataque de epilepsia, casi me muero de la impresión y sólo porque le dije que no comprábamos unas galletas, que ya llevábamos muchas y eran suficientes… ¡Montó tal pollo que la gente venía al pasillo del súper donde estábamos para ver qué ocurría! Mis dos hijos mayores estaban también anonadados con el espectáculo.

El caso que tras esa, vinieron otras del estilo; con menor intensidad, pero se repitieron; eso y su necesidad imperiosa de que la atiendas en el momento ¡¡ipso facto!! y claro, con dos niños más, eso es casi que imposible ¡os podéis imaginar! además de que tengo que trabajar, atender mis blogs, recoger la casa de vez en cuando para que no parezca un vertedero… vamos, ¡que yo también tengo vida!

Hay días en que solamente pensaba en el momento de que estuvieran todos durmiendo para poder tener un poco de paz y descansar, creo que todos alcanzamos nuestro punto de ¡¡no puedo más!!, pero después de planteármelo fríamente, me niego a ser el tipo de madre que se pasa todo su día contando los minutos hasta la hora de acostarse.

¿Se puede vivir así? Imagino que sí, pero no es lo que quería para mí, y mucho menos para mi familia; así que estuve probando algunas nuevas técnicas, y aunque las cosas no pasaron a ser perfectas, me di cuenta que conseguí tener más días (horas) buenos que malos; lo cual fue una salvación para mi hígado porque ya estaba a punto de echarme a la bebida.

Y como sé que hay otras mamás (y papás) que estáis luchando por lo mismo que yo, qué menos que compartir mis 7 mejores consejos para sobrevivir a las rabietas de los terribles 2 años.

1. ATIÉNDELO CUANDO TE PIDE ALGO

Tengo una amiga que pasa la mitad de su vida al teléfono (y no exagero nada), la mayoría de las veces que me llama, su hija interrumpe nuestra conversación y ella acaba pegándole un grito y mandándola a su habitación; y cada vez que esto sucede, me abstengo de señalar lo obvio: lo único que quiere tu hija es un poco de atención de su madre.

Pero ¿sabéis qué? Cuando se cambian las tornas y es mi hija la que se niega a darme “¡10 minutos más!” para que pueda responder a un correo electrónico, acabar con una entrada de blog, o buscar información para alguna entrada, y acabo diciéndole que se espere… no me daba cuenta que estaba haciendo exactamente lo mismo que hace mi amiga.

Y puesto que ninguna de esas cosas había que hacerlas en este momento, procuré hacer de las necesidades de mi hija mi prioridad número 1 durante el día, de hecho la mayoría de las veces lo que me pedía no me llevaba ni 10 minutos y podía volver a sentarme, pero me quedé sorprendida por lo poco que discutimos desde que empecé a llevarlo a cabo. ¡Tenéis que probarlo!

2. EVITA LOS DISPARADORES DE RABIETAS

Cada niño tiene su propio disparador, y el de mi hija eran los juguetes, como la llevaras a una juguetería y no le compraras nada… ¡madredelamorhermoso! te liaba una que no veas, y como es lógico, no se le puede comprar algo a la niña cada vez que vamos a comprar un regalo para algún cumple, porque si ya los juguetes se nos salen por las ventanas, entonces pareceríamos una nave industrial, ¡vamos, que no!

Así que opté por no llevármela a esos sitios, si tenía que comprar un regalo (juguete) esperaba a que estuviera en el cole, la dejaba con su padre o algún abuelo, o simplemente, mandaba a otra persona a que me lo comprara; ahora que ya es más mayor, entiende que no se puede comprar de todo siempre y ya puedo ir con ella sin problemas. Porque además, si nos ponemos en su lugar ¡qué mala madre soy que no le compro nada! ¡¡si voy yo a una tienda de repostería y me llevo hasta los palitos para piruletas sólo porque han traído unos rositas y tengo en casa para empalar a media ciudad con tanto palo!!! Si me cuesta a mí contenerme, no sé cómo pretendemos que se contengan ellos ¡sólo son niños!

Si el detonante de tu hijo son las galletas (por ejemplo) procura no llevarlo a comprar contigo o simplemente, no pases por ese pasillo cuando lo lleves… como decía mi abuelo “evita el momento y evitarás la ocasión”.

3. PASAR UN BUEN RATO

¿Qué madre quiero que recuerden mis hijos? oí esta frase en algún sitio (no sé deciros exactamente donde) y se me quedó grabada. Después de plantearme esa pregunta, cuando mi hija se ponía a tirarme de la pierna mientras yo intentaba hacer cosas por casa… trataba de recordarme a mí misma que la lavadora, la cocina, el polvo podían esperar, y que mi niña no iba a ser pequeña durante mucho tiempo, y los recuerdos que tendrá el día de mañana quería que fueran los de una madre que juega, sonríe, se divierte… y no una bruja mala que se pasaba el día regañando sólo porque no tenía tiempo para dedicar a los demás.

4. DORMIR LO SUFICIENTE (EL NIÑO Y TÚ)

Todos sabemos que los niños se ponen mucho más pesados si están cansados, pero ¿alguna vez habéis notado que a nosotros nos pasa lo mismo? Depende de la noche que hubiese pasado, mi capacidad para tolerar a mi hija cuando le daba uno de sus ataques de ¡¡quieroooo esooooooo!! en la panadería cuando veía los huevos de Peppa Pig, se veía muuuuy mermada.

¿No os pasa?

Así que procuraba acostarme relajada y tranquila por la noche para conciliar lo mejor posible el sueño y si no me era posible, me repetía al día siguiente, que no había dormido bien y ella no tenía la culpa. No cambiaba el hecho de haber dormido mal, ¡¡pero oye!! sí me hacía ser consciente de que el problema era mío y no de ella, lo que hacía que me lo tomara mucho mejor.

5. BUSCAR UNOS MINUTOS A SOLAS

Después de todo el día con los niños, hay momentos en que me subiría al tejado y me tiraría como superman… pero sin capa… y sin saber volar, hay días que se hacen eteeeeeeernos. Seguro que os pasa a muchos.

No hay nada más importante para sobrellevar el día a día que tener unos minutos a solas, y a veces no es tan complicado, si vamos a comprar, podemos ir solos y que la otra parte de la pareja se quede con ellos; o incluso sólo para ir a por el pan, el caso es tener un ratito a solas con nuestros propios pensamientos, de modo que podamos reiniciarnos, respirar y volver a la carga mucho más relajados.

6. IR AL GIMNASIO

Como os comentaba en el post de consejos para mamás cansadas, una gran idea es salir a hacer ejercicios. En mi caso suelo ir por la noche porque es cuando mi marido puede quedarse tranquilamente con ellos, pero el caso es buscar el momento adecuado y propicio para cada uno; también podéis ir mientras ellos están en el colegio; con sólo media horita, dos o tres veces por semana, yo al menos recargo energías para volver a enfrentarme a mi fierecilla; me he dado cuenta que me permite tener más paciencia cuando ella monta en cólera por alguna de sus rabietas y además es algo que hago 100% para mí ¡¡parece mentira, algo para mí sola!!.

7. NO OLVIDES TU SENTIDO DEL HUMOR

Independientemente de lo maravillosos que sean nuestros hijos, y lo increíblemente buenas madres/padres que seamos, no hay día en que no nos líen alguna (sobre todo la torbellino) que nos haga querer gritar como si nos arrancasen el cuero cabelludo.

Pero hay que reconocer, que muchas de esas “que nos lían” son para partirse de risa; de hecho cuando nos las cuentan de algún hijo de amigo o sobrino, nos hace mucha gracia, sin embargo, cuando las hacen los nuestros nos lo tomamos mucho peor; quizá si nos tomamos un ratito para calmarnos (yo me meto en el baño y respiro, a veces respiro tanto que me mareo y todo) veremos las cosas de otra perspectiva e incluso acabemos riéndonos de lo que nos ha pasado y tengamos una anécdota que contar.

Y bueno, paciencia, paciencia, paciencia… que los hijos los hemos elegido nosotros, nadie nos los ha impuesto; habrá días malos ¡qué gran verdad!, pero os aseguro que he conseguido tomarme las cosas con más calma y en casa, con estos consejos, gritamos mucho menos y lo pasamos mucho mejor ¡¡SUERTE!!

Os dejo una selección de libros sobre las rabietas en los niños que quizá puedan ayudaros a llevarlo un poquito mejor.

 

 

¿Qué trucos usáis vosotros con las rabietas de vuestros fieras? Contadme

 

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8 Comments

  • Reply Adriana Uribe

    Esta noche sin falta me siento con mi pareja a leerlos con detalle, me ha resultado muy interesante y ahora a ponerlos en práctica. Gracias!

    09/12/2014 at 16:42
  • Reply Escuela de Padres en el Liceo Francés de Alicante - Pintando una mamá | Pintando una mamá

    […] hablaremos de cómo nos sentimos como padres, qué podemos hacer para llevar un poquito mejor las rabietas, la importancia del juego y el tiempo en familia, actividades que les ayudan a desarrollarse, y un […]

    07/01/2016 at 09:01
  • Reply lara

    Hola, mi peque que ahora tiene cuatro años y medio tb era berrinchero. Estoy de acuerdi con casi todos tus consejos…menos el primero. Si cada vez que pide algo se le atiende al momento se acostumbrara a eso y no tolerará en un futuro esperar su turno. Yo utilice un truco que lei que era: cuando estoy hablando por tlf con alguien etc en lugar de interrumpirme, me pone su mano sobre la mia y yo le pongo la otra encima de la del;asi sabe que le voy a atender en cuanto termine. Se siente atendido y al mismo tiempo no interrumpe.
    Evitar realizar actividades aburridas o que no le gusten (ir de compras, recoger juguetes, hacer recados etc) a las horas dificiles, es decir cuando estan ya cansaditos…
    Y no ceder nunca al capricho del berrinche pero si darle una alternativa. Es decir; si se puso loco porque queria una galleta entera cuando la que le di se le rompio y la queria entera…no darsela, pero por ejrmplo ofrecerle un vaso de zumo o ofrecerle ayudar a hacer el bocadillo…es decir distraerlo.
    Y luego contarle historias y cuantos sobre niños berrincheros que nunca conseguian nada bueno…

    13/01/2016 at 22:44
  • Reply Asun

    El problema es que mi hijo tiene muchos disparadores de rabietas…pero lo tendré más en cuenta 🙂

    18/05/2016 at 20:48
    • Reply Lou

      JAJAJJAA, cuestión de paciencia.

      Besos

      19/05/2016 at 10:14
  • Reply ari

    Estoy de acuerdo con todo lo que planteas Lou. Tengo una pequeña de dos años que es muy buena, pero igual tiene algunas rabietas. He comprobado que como dice el dicho “el amor todo lo puede” y por las buenas todo es mas facil. Hasta ahora no tengo quejas de mi pequeña y se comporta muy bien en todos los lugares. La clave del existo es desviarle la atencion no ir en su contra nunca.

    10/08/2016 at 16:54
    • Reply Lou

      Mi hija ya las ha superado, pero si tuviera otro niño, lo haría exactamente igual.

      Un besazo

      12/08/2016 at 17:23
  • Reply Felisa Fernández Fernández

    Yo tengo un nieto de 3 años que también es un deseoso, no puede entrar a una tienda de juguetes porque lo quiere todo. Lo mejor es no llevarlos, porque por mucho que le hables, no entiende. Yo le digo como no te portes bien no vas más a casa de la abuela, y como le encanta estar conmigo, pues ya se porta mejor. Hay que tener mucha paciencia con ellos y sobrellevarlos. Pero claro, no hay que darles todos los gustos.

    19/10/2016 at 17:41
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